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Hugo Palma-lbarra: Un inagotable testimonio cultural
El quehacer de un artista puede, de hecho, ser objeto de una serie
variada de intereses que sitúan tanto a su obra como al comportamiento
creativo, en una red de interpretaciones y referencias multidisciplinarias, queconfiguran una visión del mundo a través del lenguaje visual. En este sentido,
la obra de Hugo Palma-lbarra, refleja no sólo su visión del mundo sino también
los puntos de vista culturales que ha testimoniado a través de su arte. En
Proyecto 2003, Acto Segundo, presenta una totalidad de experiencias que nos remiten
tanto a la intencionalidad del artista como al contexto socio-cultural en que
la obra ha sido producida.
En su conjunto, Proyecto 2003, Acto
Segundo, presenta un entramado de
ideas y valores culturales: es un homenaje al pasado prehispánico, a la poesía
de Rubén Darío y a una serie de contextos diversos, donde abundan las
referencias literarias, mitológicas y filosóficas. Revisitar el pasado para
reformular su discurso estético, se convierte en el motivo fundamental de su
arte más reciente. Con la obra Testimonio (2003), inicia ese viaje en el
tiempo para entonar un nuevo canto donde conviven dos mundos distintos,
conformando un doble collage cultural: uno real, con los restos de alfarería
prehispánica y otro virtual, con la historia fragmentada de la que surge la
perspectiva multicultural del presente, llena de nuevos ritmos y nuevas
inflexiones.
De la experiencia cultural e identitaria pasa a la literaria,
representando, mediante una transposición pictórica, un cuento y un poema de
Rubén Darío: La canción del oro (del libro AZUL... y La Oda a
Roosevelt (Cantos de vida y esperanza). A través de una narrativa
fragmentada, el artista se dedica a codificar la iconografía del párrafo en que
Darío canta al oro "porque es heroico y luce en las corazas de los
héroes homéricos... y en las manzanas del jardín de las Hespéridos".
El cuadro muestra cuerpos brillantes, corazas y manzanas con un dorado
resplandor, haciendo eco al exaltado canto de un poeta visionario. De
Cantos de
Vida y Esperanza, Palma-lbarra elige la Oda a Rooseveit para
presentar las diferencias entre las dos Américas. Las imágenes visuales actúan
como conceptos y exponen tanto un sistema de pensamiento como un choque
cultural: la cruz, símbolo del cristianismo, y la cerámica precolombina definen
a la "América ingenua que tiene sangre indígena, que aún reza a
Jesucristo y aún habla en español". La antorcha de la Libertad,
representada frente a la cruz, es un icono del poder utilizado por el artista
para reproducir pictóricamente la protesta de Darío ante el colonialismo del
Norte, expresada en dos versos memorables: "... y alumbrando el
camino de la fácil conquista, la Libertad levanta su antorcha en Nueva
York". Las nociones de pertenencia, identidad y percepción de la
realidad han sido reelaboradas en esta pintura, con un signo emancipador.
La universalidad de las ¡deas y la concepción platónica de la
belleza están codificadas en Simposio (2003). En esta obra, el mito de
la caverna está recreado a través de una narrativa donde el origen del
conocimiento es interpretado como una reminiscencia: las sombras del primer
panel, desligadas del cuerpo, simbolizan las Ideas que el alma contempló en su
preexistencia, mientras que los desnudos se refieren tanto a la belleza
corporal como a la eternidad de lo bello. Otras obras como Los tres reinos
(I, II y III) alusivas a reino animal, vegetal y mineral, Guirnaldas de
otoño, La noche... convocan una significación múltiple junto con una
fisonomía abarcadora de la realidad, vista como un universo regido por la
diversidad.
En este breve recorrido por la pintura de Hugo Palma-Ibarra, se ha
podido comprobar que el cruce de miradas ida y vuelta entre Europa y América,
ha dado como resultado una pintura en la que intervienen préstamos culturales
propios y ajenos, transformados en iconos portadores de valores universales.
A
través de sus vivencias creativas y su lenguaje visual, Palma-Ibarra construye
su propio universo pictórico a la manera de un gran palimpsesto, donde escribe
y reescribe un discurso figural que dialoga tanto con el imaginario colectivo,
como con las estructuras estéticas del presente y del pasado.
María Dolores G. Torres
Historiadora de Arte
Managua
junio 2003.
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